Los Padres de la Iglesia

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Los Padres de la Iglesia

Mensaje  Oscar Antezana el Vie Ago 03, 2012 10:09 am

El cristianismo casi tiene 2000 años, es una religión bastante antigua y la Iglesia Católica es la mayor representación de esta religión.
Surgió después de que Jesucristo la estableciera sobre sus seguidores más cercanos, los apóstoles.
Estos hombres, movidos por el Espíritu Santo proclamaron lasa enseñanzas que habían recibido de su maestro y dieron testimonio de los que habían sido testigos, esperando el cumplimiento de la más grande se sus promesas: su retorno (podemos ver el tema La Parusía de Cristo publicado en este foro http://catolicos.superforo.net/t214-la-parusia-de-cristo ).
Pero ¿qué pasó cuando los apóstoles murieron? la Iglesia se había extendido, pero todavía no era más que una secta del judaismo de donde se había derivado.
Los Judios habían sufrido el cruento ataque de los romanos que destruyeron Jerusalén y buscaban retomar su propia identidad. Hubo una concilio en Jamnia donde tomaron determinaciones que definirían sus creencias más ortodoxas.
¿Y los cristianos? este grupo que no era bien visto entre los judios y era considerado un grupo de herejes inpuros mezclados con gentiles debía seguir por separado con sus creencias.
La primera generación de cristianos testigos directos de Jesús ya estaban viejo y estaban falleciendo. Entonces surgió la siguiente generación, que aprendió de los primeros cristianos todas sus enseñanzas por medio de su predicación oral. Los prieros testigos del evangelio estaban pasando la posta a la siguiente generación de bautizados, encargaron directamente a algunos la misión de observar que las enseñanzas se mantuvieran fehacientes. Estos encargado o inspectores recibieron el nombre de episcopos u obispos.
A su vez estos obispos habían discipulado y nombrado a otros encargados, entre ellos presbíteros, diáconos y obispos.
El cristianismo iba tomando forma a medida que crecí y el tiempo pasaba.
El Espíritu Santo estaba guiando a estos hombres y Jesús cumplía su promesa "por mi parte yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos". Y los nuevos encargados de esta Iglesia que tenían mucho que decir, mucho que predicar fueron los pilares que continuaban la obra de los apóstoles.
Hablaremosde las enseñanzas de estas siguientes generaciones de Cristianos, de quienes conocieron a los primeros cristianos, de quienes se enfrentaron con las persecusiones y con las creencias erroneas (herejías) que se predicaban influenciadas por filosofías, religiones y las grandes distancias.
Un tema apasionante de nuestra historia, los Padres de la Iglesia.
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Oscar Antezana

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Re: Los Padres de la Iglesia

Mensaje  Damián el Vie Ago 03, 2012 3:12 pm

¡¡Que excelente tema mi estimado Oscar!!

Me imagino que iniciaremos con San Clemente I (4o Papa sucesor de San Pedro que conocío y recibió el Evangleio directamente de los Apóstoles) y San Ignacio de Antioquía (discipulo de San Pablo y San Juan).

Saludos,
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Damián

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Re: Los Padres de la Iglesia

Mensaje  Oscar Antezana el Mar Ago 07, 2012 9:16 am

Gracias Damián, comenzaremos con una breve introducción para ir ahondando en el tema.
Bien amigos, es apasionante este tema y hay que dividirlo en diferentes etapas. La primera la de los llamados “Padres Apostólicos”:
Se llama Padres Apostólicos a aquellos Padres que tienen cercanía inmediata con los apóstoles y son sus discípulos, por lo que cronológicamente se ubican en el siglo I y primera mitad del siglo II. Sus escritos son respuestas a comunidades eclesiales en forma de cartas, documentos o recomendaciones, la mayoría del contenido es moral antes que doctrinal, por lo que su estilo es sencillo y directo, ya que iban dirigidas a comunidades con situaciones específicas.
Entre estos escritores se cuenta a Clemente de Roma, san Ignacio de Antioquía, Papías de Hierápolis, san Policarpo de Esmirna y, entre los escritos sin autor conocido, la Didaké, la Carta a Diogneto y el Pastor de Hermas.
Luego en medio de tribulaciones para la Iglesia naciente llega la época de los “Los Apologistas cristianos
A partir de finales del siglo III se pierden los testimonios directos de la vida de Jesús y de la época apostólica con la muerte de los discípulos de los apóstoles. Los escritores sagrados, desde la muerte de esta generación, solo tuvieron el testimonio de las Sagradas Escrituras, y de la Liturgia y la Tradición mantenida en cada una de las Iglesias particulares. Estas primeras generaciones de escritores cristianos aún vivieron en la persecución y se les conoce como «Apologistas» por la defensa que hacían del cristianismo frente a gentiles y otras doctrinas de la época. Entre ellos destacan san Justino, san Ireneo de Lyon, san Hipólito de Roma, Novaciano, Tertuliano; formando la Escuela de Alejandría, Orígenes —el padre de la Teología—, san Panteno, san Cipriano y san Clemente; y, de la Escuela de Antioquía, san Luciano.
La inclusión de unos autores, bien como Apologistas, bien como Padres de la Iglesia, depende más bien de criterios de estudio, que por razones generacionales.
Llega un periodo de abundante inspiración, el de “Los Grandes Padres de la Iglesia”.
Inicialmente, el término de Padres de la Iglesia se empleó para cuatro grandes personalidades de la Iglesia oriental, a los que se agregaron otros cuatro de la occidental.
Los cuatro grandes Padres griegos son: San Atanasio el Grande, San Basilio de Cesarea, San Gregorio Nacianceno, San Juan Crisóstomo.
Y los cuatro latinos: San Ambrosio de Milán, San Agustín de Hipona, San Jerónimo de Estridón, San Gregorio Magno.
Pero se conoce como Padres de la Iglesia a una serie más amplia de escritores cristianos, que va desde estas generaciones (siglo III) hasta el siglo VIII, y que se caracterizan por la ortodoxia de su doctrina, santidad de vida y el reconocimiento de la Iglesia. Su edad de oro fueron los siglos IV y V y florecieron tanto en Occidente, donde escribieron en latín, o en Oriente, donde lo hicieron en griego e incluso en siriaco, copto, armenio, georgiano y árabe. En sus obras se sirven de la cultura griega y latina para explicar los misterios cristianos.
Padres orientales. También conocidos como Padres Griegos, aunque no todos ellos escribieran en esa lengua. El más antiguo de ellos es san Atanasio (295–373), obispo de Alejandría, que tuvo un papel relevante en el Concilio de Nicea I. Luego destacan los «grandes capadocios», título común de los hermanos Basilio de Cesarea (329–389) y Gregorio de Nisa (335–394), así como su amigo Gregorio de Nacianzo (†389), quienes escribieron abundantemente contra la herejía arriana.
En la parte oriental del Imperio romano se desarrollan posteriormente dos escuelas teológicas muy importantes alrededor de los patriarcados de Antioquía —cuyo principal representante es san Juan Crisóstomo (344–407), patriarca de Constantinopla, célebre por sus homilías— y Alejandría —con san Cirilo (380–444), defensor de la maternidad divina de María en el Concilio de Éfeso—.
El ciclo de los Padres orientales lo cierra san Juan Damasceno (675–749), agudo teólogo que, además de luchar contra el maniqueísmo y la superstición, anuncia casi cinco siglos antes la incorporación del Aristotelismo a la filosofía cristiana.
Padres occidentales . También conocidos como Padres Latinos o Padres de la Iglesia de Rito Latino. El primero de los grandes Padres occidentales fue san Ambrosio de Milán (333–397), compositor de grandes himnos y persona muy influyente; bautizó al que iba a ser el mayor de todos ellos, san Agustín de Hipona (354–430), figura cumbre de la historia cristiana. San Jerónimo (342–420), insigne cultivador de la historia y de la Sagrada Escritura, nos dejó su célebre Vulgata, la Biblia traducida directamente del hebreo y del griego al latín.
La Iglesia de Occidente cuenta también entre sus Padres a dos Papas, a los que se les atribuye el apelativo de Magno, León I (†461) y Gregorio I (540–604) y al padre del monacato occidental san Benito de Nursia. Además varios obispos de las Galias, como Cesáreo de Arlés (470–543), formulador del Dogma de la Gracia, Gregorio de Tours o Hilario de Poitiers; el gran grupo de los Padres hispánicos, en el que destacan Osio de Córdoba, Martín de Braga y los hermanos Leandro (†600) e Isidoro de Sevilla (560–636), autor de la primera enciclopedia cristiana, las Etimologías; y, cerrando el ciclo, el inglés Beda el Venerable (673–735), continuador de la obra sapiencial del Doctor Hispalense.
En adición a los cuatro padres tanto de la Iglesia oriental como la occidental, la patrística estudia la obra de otros muchos escritores cristianos que han recibido igualmente el título de padres de la Iglesia. La abundante obra de estos escritores sigue siendo a través de los siglos lectura obligada y referencia segura en el planteamiento de las ideas y enseñanzas de la Iglesia aún hoy en día.
En función a cómo el tiempo me lo permite iremos tocando la obra de cada uno de estos hombres de fe.
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Re: Los Padres de la Iglesia

Mensaje  Damián el Mar Ago 07, 2012 1:16 pm

Mi estimado amigo Oscar:

Excelente exposición; solo me gustaría agregar que los 8 Grandes Padres de la Iglesia (4 griegos y 4 latinos), son conocidos con el Título de "Doctores de la Iglesia".

"Doctor de la Iglesia" es el título que el Papa otorga oficialmente a ciertos santos para reconocerlos por su erudición como eminentes maestros de la fe para los fieles de todos los tiempos.

Los doctores de la Iglesia han ejercido una influencia especial sobre el desarrollo del cristianismo, sentando las bases de la doctrina sucesiva (Tradición Apostólica).

El Papa Pío V, en el siglo XVI, definió formalmente los criterios para la declaración de la dignidad "Doctor de la Iglesia", y desde entonces otros 25 santos antiguos y modernos han sido reconocidos como doctores de la Iglesia.

La tradición escolástica elaboró por su parte la noción de los cuatro doctores, y ésta se vio confirmada ya en 1298 por el Papa Bonifacio VIII, quien publicó una decretal que ordenaba honrarlos especialmente. El 11 de abril de 1567 el papa Pío V sumó al primer doctor moderno, Santo Tomás de Aquino, dominico como él y al año siguiente su número se incrementó al reconocer también las fiestas de los doctores griegos. En 1588 el papa franciscano Sixto V añadió al también franciscano San Buenaventura de Fidanza.

La lista completa de doctores que han sido añadidos hasta la fecha, se presenta en la siguiente cronología:

En 1720 Clemente XI incorporó a San Anselmo de Canterbury;

En 1722 Inocencio XIII, a San Isidoro de Sevilla;

En 1729 Benedicto XIII, a San Pedro Crisólogo;

En 1754 Benedicto XIV, a San León I Magno;

En 1828 León XII, a San Pedro Damián;

En 1830 Pío VIII, a San Bernardo de Claraval;

Entre 1851 y 1877 Pío IX incluyó a San Hilario de Poitiers (1851), a San Alfonso María de Ligorio (1871) y a San Francisco de Sales (1877);

En 1883 León XIII añadiría a San Cirilo de Alejandría, a San Cirilo de Jerusalén y a San Juan Damasceno, y en 1899, a San Beda el Venerable;

En 1920 Benedicto XV proclamaría a San Efrén de Siria;

Entre 1925 y 1931 Pío XI, proclama a San Pedro Canisio (1925), a San Juan de la Cruz (1926), a San Roberto Belarmino y a San Alberto Magno (ambos en 1931);

En 1946 Pío XII, proclama a San Antonio de Padua;

En 1959 Juan XXIII, proclama a San Lorenzo de Brindisi;

En 1970 Pablo VI proclama a las primeras mujeres: Teresa de Ávila y Santa Catalina de Siena;

En 1997 Juan Pablo II añadiría a Santa Teresa de Lisieux.

A estos se añadirá San Juan de Ávila, cuya elevación al título de doctor de la Iglesia fue anunciada por Benedicto XVI en Madrid en 2011.

El papa Benedicto XVI tambien añadirá a durante el año 2012 (el 10 de mayo recien pasado) a Santa Hildegarda de Bingen.

Y disculpa si me adelanté en las fechas actuales, listando a los Doctores de la Iglesia, pero es una prueba fehaciente de que la Iglesia Católica ha producido grande Padres, no solo en los primeros siglos, sino durante toda su existencia, anteriormente fueron reconocidos como "Padre de la Iglesia" hoy en día se conocen como "Doctores de la Iglesia".

Saludos,





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Clemente de Roma o San Clemente I,

Mensaje  Oscar Antezana el Miér Ago 15, 2012 4:21 pm

Gracias por los comentarios Damián, muy oportunos.
A finales del siglo I, judío de origen, fue obispo de Roma, o sea, el cuarto papa es santo y mártir su festividad es el 23 de noviembre. Elegido obispo de roma en 88, murió el año 97. Exiliado por el emperador Trajano al Ponto, fue arrojado al mar con un ancla al cuello.
En Roma existe una antiquísima basílica, la Basílica de San Clemente de Letrán, en su honor.
En el libro Contra las Herejías, San Ireneo en una lista de los obispos romanos, ubica a Clemente Romano como el tercer sucesor del apóstol Pedro:
...Pedro, Lino, Anacleto, Clemente, Evaristo.
Eusebio encuadra su pontificado entre los años 92 al 102. Tertuliano nos dice que fue consagrado obispo por el mismo apóstol Pedro. Epifanio nos cuenta que renunció al primado en favor de Lino y Anacleto
el Apóstol Pablo en Fil 4, 2-3 dice:
"Ruego a Evodia, y también a Síntique, que se pongan de acuerdo como hermanas en el Señor. Y a ti, mi fiel compañero de trabajo, te pido que ayudes a estas hermanas, pues ellas lucharon a mi lado en el anuncio del evangelio, junto con Clemente y los otros que trabajaron conmigo. Sus nombres ya están escritos en el libro de la vida.".
San Ireneo indica que "Clemente había visto personalmente a los apóstoles y escuchaba con sus propios oídos la predicación de ellos".
Durante su pontificado, aparecieron los primeros cismas y las primeras herejías en la Iglesia: los gnósticos y los ebionitas.
Durante su pontificado, en el año 95, surgieron levantamientos contra los presbíteros-epíscopos en Corinto. Clemente, como obispo de la Iglesia de Roma, envió a los corintios una carta llamándolos al orden y a la obediencia a sus respectivos pastores evocando conmovedoramente el recuerdo de los apóstoles Pedro y Pablo y comparando la disciplina eclesiástica con la de la legión romana.
El escrito que se conserva de Clemente Romano es la Epístola a los Corintios. Una obra de la literatura cristiana, fuera del Nuevo Testamento de la que consta históricamente el nombre de su autor, la situación y la época en que se escribe.
Los escritos pseudoclementinos son un conjunto de homilías que forman una novela con Clemente como protagonista, aunque se pone en duda su autoría. Se conoce un "martirio de Clemente" pero que a todas luces es falso. En busca de la verdad, recorre distintas escuelas filosóficas hasta que encuentra a San Pedro y alcanza la verdad. La mayor parte de la obra está destinada a hablar de los viajes de Pedro y sus conflictos con Simón Mago. Esta obra son 20 homilías, supuestos sermones de S. Pedro, el cristianismo queda reducido a un judaísmo purificado.
Segunda carta de Clemente, que tampoco es una carta, sino la primera homilía escrita. La crítica ha demostrado que es muy posterior (siglo II), a mitades. De esta homilía resultan interesantes para los dogmas algunos temas.
Las dos cartas a las vírgenes. Se trata de dos cartas dirigidas a los célibes, y tratan sobre la virginidad, dedicado a atacar la cohabitación de gente consagrada al Señor de ambos sexos, produciéndose abusos. "Virgenes subintroductae". Se cree que estas cartas son del siglo II, cuando surgen los reparos hacia estas conductas.
Diez recognitiones. Se relata que los miembros de la familia de Clemente se reúnen gracias a San Pedro.
Doctrina
En el año 96 d.c. (todavía s. I y aún vive el apóstol Juan) en la iglesia de Corinto, se ha producido una escisión: una serie de miembros descontentos han depuesto a los obispos y presbíteros de la iglesia, algunos de ellos, según nos cuenta el mismo Clemente, designados directamente por los apóstoles (Clemente a los Corintios 44:1-3). Ante tan grave escándalo, y sin que se le hubiese pedido su intervención, Clemente, obispo de Roma decide enviar unaa carta.
La carta consta de dos partes, en la primera da exhortaciones de carácter general (a la humildad, etc.) en la segunda parte se ocupa de los conflictos entre los cristianos de Corinto, finalmente una conclusión en la que expresa su ansia de un feliz desenlace. Es posible destacar varios puntos:
Los cristianos ven en esta carta el primado de Roma, dado el intento de la Iglesia de Roma de hacer de conciliadora y mediadora, reivindicando una autoridad sobre las demás iglesias.
Los superiores eclesiásticos son llamados obispos, presbíteros, y diáconos, los cuales no pueden ser destituidos por la comunidad, puesto que han sido instituidos por los apóstoles en nombre de Cristo.
Es importante el capítulo quinto, que nos da un testimonio de San Pedro en Roma y del viaje de San Pablo a Roma, además del martirio de los apóstoles.
El capítulo XX habla de la armonía y del orden de la creación, los capítulos XXV y XXVI hablan de la resurrección de los muertos, tema importantísimo puesto que era atacado por los paganos. Tertuliano dice que él también atacó antes el tema de la resurrección de los muertos, porque es el tema más difícil de creer. El capítulo XXV se refiere a la leyenda del ave Fénix (resucitado de sus cenizas) como símbolo de resurrección.
La carta de Clemente es además un compendio extraordinario para conocer la liturgia de los cristianos de Roma del siglo I
La obra está compuesta por una sola persona por su unidad. Quizás intuyó que sería leída y de dominio público. Al igual que la Didajé fue leída en la asamblea litúrgica.
Además de ello, restableció el uso de la Confirmación según el rito de san Pedro. Empieza a usarse en las ceremonias religiosas la palabra Amén.
Esta carta es una prueba de que ya desde la antigüedad cristiana más remota, el obispo de Roma contaba con primacía jerárquica sobre las demás iglesias.
Muchas iglesias paleocristianas la consideraron durante mucho tiempo como parte de sus canon.
Unos enlaces para compartir:
Basílica de Letrán:
http://es.wikipedia.org/wiki/Bas%C3%ADlica_de_San_Clemente_de_Letr%C3%A1n
Epístola de san Clemente a los corintios:
http://escrituras.tripod.com/Textos/EpClemente1.htm
Biografía San Clemente Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Clemente_de_Roma
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¿Por qué es importante el testimonio de san Clemente I?

Mensaje  Oscar Antezana el Miér Ago 15, 2012 4:38 pm

Es importante para la iglesia cristiana por varios motivos y me atrevo a citar algunos:
Siendo obispo de Roma, es un papa, con su interés por una iglesia siuada un tanto lejos (Corinto), mediante su epístola, se tiene una clara prueba y además muy antigua, de que el obispo de Roma contaba con primacía jerárquica sobre las demás iglesias.
En la carta se cita a Judit como una heroina
"La bendita Judit, cuando la ciudad estaba sitiada, pidió a los ancianos que se le permitiera ir al campamento de los sitiadores. Y por ello se expuso ella misma al peligro y fue por amor a su país y al pueblo que estaba bajo aflicción; y el Señor entregó a Holofernes en las manos de una mujer." Cap LV
Que demuestra el uso por parte de los cristianos, de los libros considerados apócrifos por los judios de Jamnia, en el año 96 (el consejo de Jamnia se reunió el año 90), si bien los judios no aceptan los deuterocanónicos, los cristianos no tenemos por qué estar sujetos a decisiones ajenas a nuestra fe.
Es un testimonio acerca de la admiración por los apóstoles como paladines dela fe, el cap. V habla explícitamente de san Pedro y san Pablo.
"dejando los ejemplos de los días de antaño, vengamos a los campeones que han vivido más cerca de nuestro tiempo. Pongámonos delante los nobles ejemplos que pertenecen a nuestra generación. Por causa de celos y envidia fueron perseguidos y acosados hasta la muerte las mayores y más íntegras columnas de la Iglesia. Miremos a los buenos apóstoles. Estaba Pedro, que, por causa de unos celos injustos, tuvo que sufrir, no uno o dos, sino muchos trabajos y fatigas, y habiendo dado su testimonio, se fue a su lugar de gloria designado. Por razón de celos y contiendas Pablo, con su ejemplo, señaló el premio de la resistencia paciente. Después de haber estado siete veces en grillos, de haber sido desterrado, apedreado, predicado en el Oriente y el Occidente, ganó el noble renombre que fue el premio de su fe, habiendo enseñado justicia a todo el mundo y alcanzado los extremos más distantes del Occidente; y cuando hubo dado su testimonio delante de los gobernantes, partió del mundo y fue al lugar santo, habiendo dado un ejemplo notorio de resistencia paciente."
Da testimonio sobre la presencia de san Pedro en Roma.
en fin, leer esta epístola es vivir con la iglesia del primer siglo y ratificar los que por fe nos enseña el evangelio.
Dios nos llene de bendiciones,´continuaremos comentando esta hermosa epístola.
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