QUÉ ES EL ESPÍRITU

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QUÉ ES EL ESPÍRITU

Mensaje  Mabefitoju el Jue Jun 14, 2012 11:22 am

La palabra griega pnéu·ma (espíritu) viene de pné·ō, que significa “respirar o soplar”, y se cree que la voz hebrea rú·aj (espíritu) procede de una raíz de igual significado. Por lo tanto, el significado primario de rú·aj y pnéu·ma es “aliento”, aunque de este significado se han derivado otras acepciones. (Compárese con Hab 2:19; Rev 13:15.) Pueden significar viento; la fuerza vital de las criaturas; el espíritu del hombre; espíritus, incluidos Dios y sus criaturas angélicas, y la fuerza activa de Dios o espíritu santo. (Compárese con Lexicon in Veteris Testamenti Libros, de Koehler y Baumgartner, Leiden, 1958, págs. 877-879; A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament, de Brown, Driver y Briggs, 1980, págs. 924-926; Theological Dictionary of the New Testament, edición de G. Friedrich, traducción al inglés de G. Bromiley, 1971, vol. 6, págs. 332-451.) Todos estos significados tienen algo en común: se refieren a aquello que es invisible a la vista humana y que da muestras de fuerza en movimiento. Tal fuerza invisible es capaz de producir efectos visibles.

Otro término hebreo, nescha·máh (Gé 2:7), también significa “aliento”, pero su significado es más limitado que el de rú·aj. La palabra griega pno·ḗ parece tener un sentido limitado similar (Hch 17:25), y en la Versión de los Setenta se utilizó para traducir nescha·máh.

Espíritus.

Dios es invisible a los ojos humanos (Éx 33:20; Jn 1:18; 1Ti 1:17), está vivo y ejerce fuerza insuperable por todo el universo. (2Co 3:3; Isa 40:25-31.) Cristo Jesús dice: “Dios es un Espíritu [Pnéu·ma]”. El apóstol escribe: “Ahora bien, Jehová es el Espíritu”. (Jn 4:24; 2Co 3:17, 18.) El templo edificado sobre Cristo, la piedra angular de fundamento, es un “lugar donde [habita] Dios por espíritu”. (Ef 2:22.)

El “hijo unigénito” de Dios, la Palabra, era un espíritu como su Padre; por consiguiente, “existía en la forma de Dios” (Flp 2:5-8 ), pero después “vino a ser carne” y residió entre la humanidad como el hombre Jesús. (Jn 1:1, 14.) Cuando terminó su derrotero terrestre, fue “muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu”. (1Pe 3:18.) Su Padre lo resucitó, y le concedió la solicitud de ser glorificado junto con Él con la gloria que había tenido en su condición prehumana (Jn 17:4, 5), haciendo que llegara a ser “un espíritu dador de vida”. (1Co 15:45.) Por lo tanto, el Hijo llegó a ser de nuevo invisible a la vista humana, morando “en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver”. (1Ti 6:14-16.)


Otras criaturas celestiales. A los ángeles se les designa con los términos rú·aj y pnéu·ma en varios textos. (1Re 22:21, 22; Eze 3:12, 14; 8:3; 11:1, 24; 43:5; Hch 23:8, 9; 1Pe 3:19, 20.) En las Escrituras Griegas Cristianas la mayoría de tales referencias tienen que ver con criaturas espíritus inicuas: demonios. (Mt 8:16; 10:1; 12:43-45; Mr 1:23-27; 3:11, 12, 30.)

El Salmo 104:4 dice que Dios hace “a sus ángeles espíritus, a sus ministros un fuego devorador”. Muchas traducciones lo vierten de manera que dice: “Tomas por mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros”, o algo similar (BAS, BJ, MK, Val). Tal traducción del texto hebreo no es inadmisible (compárese con Sl 148:8 ); sin embargo, la cita que hace el apóstol Pablo de este texto (Heb 1:7) coincide con la Versión de los Setenta y armoniza con la traducción dada primero. (En el texto griego de Hebreos 1:7 el artículo definido [tous] está colocado delante de “ángeles”, no delante de “espíritus [pnéu·ma·ta]”, de modo que los ángeles son el verdadero sujeto de la oración.) Barnes’ Notes on the New Testament (1974) dice: “Es de suponer que [Pablo], quien conocía bien el lenguaje hebreo, estaría en mejor posición que nosotros para conocer su construcción [refiriéndose al Salmo 104]; y se puede tener la certeza moral de que utilizaría el pasaje en un argumento tal como lo entendían comúnmente aquellos a quienes escribía, es decir, los que estaban familiarizados con la lengua y literatura hebreas”. (Compárese con Heb 1:14.)
Aunque los ángeles de Dios pueden materializarse en forma humana y aparecerse a los hombres, no son por naturaleza materiales o carnales; por consiguiente, son invisibles. Están vivos y pueden ejercer mucha fuerza, por lo que los términos rú·aj y pnéu·ma los describen bien.
Efesios 6:12 dice que la lucha del cristiano “no [es] contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales”. La última parte del texto en griego dice literalmente: “Hacia las [cosas] espirituales [gr. pneu·ma·ti·ká] de la iniquidad en los [lugares] celestiales”. La mayoría de las traducciones modernas reconocen que aquí no se hace referencia simplemente a algo abstracto, “malicias espirituales” (Val, 1909), sino a la iniquidad llevada a cabo por espíritus. Por lo tanto, se han dado las siguientes traducciones: “Las fuerzas espirituales del mal habitantes de un mundo supraterreno” (BI), “las huestes espirituales de iniquidad en las regiones celestiales” (Mod), “perversas huestes espirituales en el mundo espiritual” (PNT), “las fuerzas espirituales de la maldad, en los espacios celestiales” (Besson).



El espíritu santo: la fuerza activa de Dios. La gran mayoría de las veces que aparecen las palabras rú·aj y pnéu·ma tienen que ver con el espíritu de Dios, su espíritu santo.

No es una persona.

La enseñanza de que el espíritu santo es una persona y parte de la “Divinidad” no llegó a ser un dogma oficial hasta el siglo IV E.C. Los “padres” primitivos de la Iglesia no lo enseñaron así; Justino Mártir, del siglo II E.C., enseñó que el espíritu santo era una ‘influencia o forma de actuar de la Deidad’; tampoco le atribuyó Hipólito personalidad alguna al espíritu santo. Las Escrituras mismas muestran que el espíritu santo de Dios no es una persona, sino la fuerza activa de Dios por medio de la cual lleva a cabo su propósito y ejecuta su voluntad.
Puede notarse en primer lugar que las palabras “en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno” (Mod), que se hallan en traducciones antiguas de 1 Juan 5:7, son en realidad añadiduras espurias al texto original. La traducción Moderna dice en su nota marginal: “El texto entre corchetes, no se halla en MSS. [manuscritos] de más autoridad”. Además, una nota al pie de la página que aparece en la Biblia de Jerusalén, traducción católica, dice que estas palabras son “un inciso [...] ausente de los mss griegos antiguos, de las antiguas versiones y de los mejores mss de la Vulg[ata]”. La obra A Textual Commentary on the Greek New Testament (de Bruce Metzger, 1975, págs. 716-718) traza en detalle la historia de este pasaje espurio. Dice que se encuentra por primera vez en un tratado del siglo IV, titulado Liber Apologeticus, y que aparece en antiguos manuscritos latinos y de la Vulgata a partir del siglo VI. Las traducciones modernas en general, tanto católicas como protestantes, no lo incluyen en el cuerpo principal del texto por reconocer que es de naturaleza espuria (NBE, BJ, VP).


La personificación no prueba que sea una persona.

Es verdad que Jesús se refirió al espíritu santo como un “ayudante” y dijo que tal ayudante ‘enseñaría’, ‘daría testimonio’, ‘daría evidencia’, ‘guiaría’, ‘hablaría’, ‘oiría’ y ‘recibiría’. Además, según el griego original, Jesús usó a veces el pronombre personal masculino para referirse a ese “ayudante” (paráclito). (Compárese con Jn 14:16, 17, 26; 15:26; 16:7-15.) Sin embargo, no es raro que en las Escrituras se personifique algo que en realidad no es una persona. En el libro de Proverbios (1:20-33; 8:1-36) se personifica a la sabiduría, y en el hebreo original, así como en las traducciones españolas, se le da el género femenino. La sabiduría también está personificada en Mateo 11:19 y Lucas 7:35 y se dice que tiene “obras” e “hijos”. Cuando el apóstol Pablo habla del pecado, la muerte y la bondad inmerecida, los personifica como “reyes”. (Ro 5:14, 17, 21; 6:12.) Dijo que el pecado ‘recibía incentivo’, ‘obraba codicia’, ‘seducía’ y ‘mataba’. (Ro 7:8-11.) Sin embargo, es obvio que Pablo no quería decir que el pecado fuese en realidad una persona.

De igual manera, las palabras de Jesús registradas en Juan con respecto al espíritu santo deben considerarse teniendo en cuenta el contexto. Jesús personificó al espíritu santo cuando dijo que era “un ayudante”, que en griego es el sustantivo masculino pa·rá·klē·tos. Por lo tanto, es apropiado que cuando Juan menciona las palabras de Jesús, utilice pronombres personales masculinos para referirse al espíritu santo en su función de “ayudante”. Por otro lado, cuando, también con referencia al espíritu santo, se utiliza la palabra griega pnéu·ma en el mismo contexto, Juan emplea un pronombre neutro, ya que pnéu·ma es neutro. Por consiguiente, el uso del pronombre personal en masculino con pa·rá·klē·tos es un ejemplo de conformidad a las reglas gramaticales, no de doctrina. (Jn 14:16, 17; 16:7, 8.)


Falta la identificación personal.
Como Dios mismo es un Espíritu y es santo, y como todos sus hijos angélicos fieles son espíritus y son santos, es lógico que si el “espíritu santo” fuese una persona, de algún modo las Escrituras permitirían identificar y distinguir a tal persona espíritu de todos los demás ‘espíritus santos’. Se esperaría que, al menos, el artículo definido se usase con esta expresión en todos los casos donde no se le llamase “espíritu santo de Dios” o no estuviese modificado por alguna expresión similar. Por lo menos esto lo distinguiría como EL Espíritu Santo. Pero, por el contrario, en muchos casos la expresión “espíritu santo” aparece en el griego original sin el artículo, lo que indica que no se trata de una persona. (Compárese con Hch 6:3, 5; 7:55; 8:15, 17, 19; 9:17; 11:24; 13:9, 52; 19:2; Ro 9:1; 14:17; 15:13, 16, 19; 1Co 12:3; Heb 2:4; 6:4; 2Pe 1:21; Jud 20, Int y otras traducciones interlineales.)

Otra prueba de su naturaleza impersonal.
Otra prueba de que el espíritu santo no es una persona es que se le equipara a otras cosas impersonales, como el agua y el fuego. (Mt 3:11; Mr 1:8.) Por otra parte, se dice que los cristianos son bautizados “en espíritu santo”. (Hch 1:5; 11:16.) Se exhorta a que las personas se ‘llenen de espíritu’ en lugar de vino. (Ef 5:18.) También se habla de personas que se ‘llenan’ de espíritu y de cualidades como la sabiduría y la fe (Hch 6:3, 5; 11:24) o el gozo (Hch 13:52), y el espíritu santo se intercala entre varias de tales cualidades en 2 Corintios 6:6. Es muy poco probable que se dijera esto del espíritu santo si fuera una persona divina. En cuanto a que el espíritu ‘da testimonio’ (Hch 5:32; 20:23), puede notarse que lo mismo se dice del “agua y la sangre” en 1 Juan 5:6-8. Aunque en algunos textos se afirma que el espíritu ‘testifica’, ‘habla’ o ‘dice’ cosas, en otros se aclara que hablaba a través de personas, que no tenía ninguna voz personal propia. (Compárese con Heb 3:7; 10:15-17; Sl 95:7; Jer 31:33, 34; Hch 19:2-6; 21:4; 28:25.) Por lo tanto, puede comparársele a las ondas de radio que transmiten un mensaje de una persona que habla por un micrófono a otras personas que están a gran distancia, en realidad, ‘hablando’ el mensaje por medio de un altavoz de radio. Mediante su espíritu, Dios transmite sus mensajes y comunica su voluntad a la mente y el corazón de sus siervos en la Tierra, quienes a su vez pueden transmitirlos a otros.

El espíritu de Dios actúa como “ayudante” de la congregación.
Como había prometido, Jesús solicitó a su Padre el espíritu santo o fuerza activa cuando ascendió al cielo, y Dios le concedió la autoridad de usar este espíritu. Lo ‘derramó’ sobre sus fieles discípulos en el día del Pentecostés, y siguió derramándolo después en favor de quienes se volvían a Dios por medio de él. (Jn 14:16, 17, 26; 15:26; 16:7; Hch 1:4, 5; 2:1-4, 14-18, 32, 33, 38.) Tal como habían sido bautizados en agua, entonces todos ellos eran “bautizados para formar un solo cuerpo” por ese solo espíritu, sumergidos en él, por decirlo así, en cierto modo parecido a un pedazo de hierro que es sumergido en un campo magnético de modo que se imbuye de fuerza magnética. (1Co 12:12, 13; compárese con Mr 1:8; Hch 1:5.) Aunque el espíritu de Dios había actuado antes sobre los discípulos, como lo prueba el que pudieran expulsar demonios (compárese con Mt 12:28; Mr 3:14, 15), entonces actuaba sobre ellos de una forma más amplia y extensa y de maneras nuevas que no se habían experimentado antes. (Compárese con Jn 7:39.)


Aliento, aliento de vida, fuerza de vida.
El relato de la creación del hombre dice que Dios lo formó del polvo del suelo y procedió a “soplar [na·fáj] en sus narices el aliento [nescha·máh] de vida, y el hombre vino a ser alma viviente [né·fesch]”. (Gé 2:7.) Como se muestra en el artículo ALMA, né·fesch puede traducirse literalmente “respirador”, es decir, una “criatura que respira”, tanto humana como animal. En realidad, nescha·máh se utiliza para referirse a “cosa [o criatura] que respira”, y, como tal, se utiliza como sinónimo de né·fesch, “alma”. (Compárese con Dt 20:16; Jos 10:39, 40; 11:11; 1Re 15:29.) El registro de Génesis 2:7 utiliza nescha·máh cuando explica que Dios hizo que el cuerpo de Adán tuviera vida y llegara a ser un “alma viviente”. Sin embargo, otros textos muestran que hubo más que el simple hecho de respirar aire, es decir, más que la mera introducción de aire en los pulmones y su posterior expulsión. Así, Génesis 7:22 dice lo siguiente con respecto a la destrucción de la vida humana y animal fuera del arca en el tiempo del Diluvio: “Todo lo que tenía activo en sus narices el aliento [nescha·máh] de la fuerza [o “espíritu” (rú·aj)] de vida, a saber, cuanto había en el suelo seco, murió”. Nescha·máh, “aliento”, está, por lo tanto, vinculado directamente con rú·aj, que aquí hace referencia al “espíritu” o “fuerza de vida” que está activo en todas las criaturas vivas: almas humanas y animales.

El Theological Dictionary of the New Testament (vol. 6, pág. 336) dice: “El aliento solo se puede advertir por el movimiento [bien el del tórax o la dilatación de las ventanas de la nariz], y es también una señal, condición y agente de vida que parece estar particularmente enlazado con la respiración”. Por consiguiente, el nescha·máh, o simple aliento, es tanto el producto de rú·aj, o fuerza de vida, como un medio principal de sostener esa fuerza de vida en las criaturas vivas. Gracias a ciertos estudios científicos se sabe que la vida está presente en cada una de los cien billones de células del cuerpo, y que, aunque cada minuto mueren miles de millones de células, continúa una constante reproducción de nuevas células vivas. La fuerza activa de vida en todas las células vivas depende del oxígeno que la respiración aporta al cuerpo y que la sangre transporta a todas las células. Sin oxígeno, algunas células empiezan a morir después de varios minutos; otras, después de un período más largo. Aunque una persona puede resistir sin respirar por unos cuantos minutos y todavía sobrevivir, si desaparece la fuerza de vida de sus células, muere sin que haya posibilidad humana de revivirla. Las Escrituras Hebreas, inspiradas por el Diseñador y Creador del hombre, usan rú·aj para denotar esta fuerza vital que es el mismísimo principio fundamental de la vida, y nescha·máh para representar la respiración que la sostiene.

Debido a que la respiración es inseparable de la vida, nescha·máh y rú·aj se utilizan paralelamente en varios textos. Job expresó su determinación de evitar la injusticia ‘mientras su aliento [nescha·máh] todavía estuviera entero dentro de él, y el espíritu [werú·aj] de Dios estuviera en sus narices’. (Job 27:3-5.) Elihú dijo: “Si el espíritu [rú·aj] y aliento [nescha·máh] de aquel él [Dios] lo recoge a sí, toda carne expira [es decir, “exhala”] junta, y el hombre terrestre mismo vuelve al mismísimo polvo”. (Job 34:14, 15.) De igual manera, el Salmo 104:29 dice de las criaturas de la Tierra, tanto humanas como animales: “Si [tú, Dios,] les quitas su espíritu, expiran, y a su polvo vuelven”. En Isaías 42:5 se habla de Jehová como “Aquel que tiende la tierra y su producto, Aquel que da aliento a la gente sobre ella, y espíritu a los que andan en ella”. El aliento (nescha·máh) sostiene su existencia; el espíritu (rú·aj) da la energía y es la fuerza de vida que le permite al hombre ser una criatura animada, moverse, andar, estar activo. (Compárese con Hch 17:28.) No es como los ídolos de fabricación humana, sin vida, sin aliento e inanimados. (Sl 135:15, 17; Jer 10:14; 51:17; Hab 2:19.)

Aunque los términos nescha·máh (aliento) y rú·aj (espíritu, fuerza activa, fuerza de vida) a veces se utilizan paralelamente, no son equivalentes. Es verdad que en ocasiones se habla del “espíritu” o rú·aj como si fuese la respiración misma (nescha·máh), pero esto parece deberse tan solo a que la respiración es la principal prueba visible de que existe fuerza de vida en el cuerpo. (Job 9:18; 19:17; 27:3.)
Por eso, en Ezequiel 37:1-10, donde se registra la visión simbólica del valle de los huesos secos, se dice que los huesos se juntan, se cubren con tendones, carne y piel, pero “en cuanto a aliento [werú·aj], no había ninguno en ellos”. A Ezequiel se le mandó que profetizara al “viento [ha·rú·aj]”, diciendo: “De los cuatro vientos [rú·aj] ven, oh viento, y sopla sobre estos que han sido muertos, para que lleguen a vivir”. La referencia a los cuatro vientos muestra que el término “viento” es la traducción apropiada de rú·aj en este caso. Sin embargo, cuando este “viento”, que simplemente es aire en movimiento, entró en las narices de las personas muertas de la visión, se convirtió en “aliento”, que también es aire en movimiento. Por lo tanto, traducir rú·aj por “aliento” en este punto del relato (vs. 10) es más apropiado que traducirla por “espíritu” o “fuerza de vida”. Ezequiel también podría ver los cuerpos empezando a respirar, aunque no podría ver la fuerza de vida o espíritu que daba energía a dichos cuerpos. Como muestran los versículos 11 al 14, esta visión simbolizaba una revivificación espiritual (no física) del pueblo de Israel, que por un tiempo estuvo en una condición de muerto en sentido espiritual debido a su exilio en Babilonia. Como en sentido físico ya estaban vivos y respirando, es lógico que en el versículo 14, donde Dios dice que pondrá ‘su espíritu’ en su pueblo para que viva espiritualmente, el término rú·aj se traduzca “espíritu”.
En el capítulo 11 de Revelación se da una visión simbólica similar. Se presenta el cuadro de “dos testigos” cuyos cadáveres se dejan en el camino por tres días y medio. Luego, “espíritu [o “aliento”, pnéu·ma] de vida procedente de Dios entró en ellos, y se pusieron de pie”. (Rev 11:1-11.) Esta visión de nuevo recurre a una realidad física para ilustrar una revivificación espiritual. También muestra que tanto la palabra griega pnéu·ma como la hebrea rú·aj pueden representar la fuerza dadora de vida procedente de Dios que anima el alma humana o persona. Como dice Santiago 2:26, “el cuerpo sin espíritu [pnéu·ma·tos] está muerto” (NTI).

Por lo tanto, cuando Dios creó al hombre en Edén y sopló en sus narices el “aliento [nescha·máh] de vida”, es evidente que además de llenar los pulmones de Adán con aire, hizo que la fuerza de vida o espíritu (rú·aj) diera vida a todas las células de su cuerpo. (Gé 2:7; compárese con Sl 104:30; Hch 17:25.)
Los padres pasan a su prole esta fuerza de vida por medio de la concepción. Como Jehová es la fuente original de esta fuerza de vida y el Autor del proceso de la procreación, es apropiado que sea a Él a quien se atribuya la vida, aunque no la recibamos directamente de Él, sino a través de nuestros padres. (Compárese con Job 10:9-12; Sl 139:13-16; Ec 11:5.)



La fuerza de vida o espíritu es impersonal.
Como se ha mostrado, las Escrituras dicen que la rú·aj o fuerza de vida no solo está en los humanos, sino también en los animales. (Gé 6:17; 7:15, 22.) Eclesiastés 3:18-22 muestra que el hombre muere de la misma manera que las bestias, pues “todos tienen un solo espíritu [werú·aj], de modo que no hay superioridad del hombre sobre la bestia”, es decir, en cuanto a la fuerza de vida que es común en ambos. Siendo así, resulta evidente que el “espíritu” o la fuerza de vida (rú·aj) utilizada en este sentido es impersonal. Como ilustración, podría compararse a otra fuerza invisible, la electricidad, que puede utilizarse para hacer que funcionen diversos tipos de aparatos (hacer que las estufas produzcan calor, que los ventiladores produzcan viento, que los ordenadores resuelvan problemas o que los aparatos de televisión reproduzcan imágenes, voces y otros sonidos) y, sin embargo, dicha corriente eléctrica nunca asume ninguna de las características de los aparatos en los que funciona o está activa.
Por lo tanto, el Salmo 146:3, 4 dice que cuando “sale su [del hombre] espíritu [rú·aj], él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos”. El espíritu o fuerza de vida que estaba activo en las células corporales del hombre no retiene ninguna de las características de aquellas células, como pudieran ser las células del cerebro, esenciales para la facultad del pensamiento. Si el espíritu o fuerza de vida (rú·aj; pnéu·ma) no fuese impersonal, eso significaría que los hijos de ciertas mujeres israelitas que fueron resucitados por los profetas Elías y Eliseo en realidad tuvieron una existencia consciente en algún lugar durante el período en el que estuvieron muertos. Lo mismo hubiera sido verdad en el caso de Lázaro, quien hacía ya cuatro días que estaba en la tumba cuando Jesús lo resucitó. (1Re 17:17-23; 2Re 4:32-37; Jn 11:38-44.) Si tal hubiese sido el caso, es razonable que hubieran recordado su existencia consciente durante aquel período, y hubieran hablado de ella después de resucitar. No hay nada que indique que alguno de ellos lo hiciera. Por consiguiente, la personalidad del individuo muerto no se perpetúa en la fuerza de vida o espíritu que deja de funcionar en las células corporales de la persona muerta.
Eclesiastés 12:7 dice que cuando la persona muere su cuerpo vuelve al polvo “y el espíritu mismo vuelve al Dios verdadero que lo dio”. La persona misma nunca estuvo en el cielo con Dios; lo que “vuelve” a Dios, por lo tanto, es la fuerza vital que le permitió vivir.
En vista de la naturaleza impersonal de la fuerza de vida o espíritu del hombre (así como también de la creación animal), es evidente que las palabras de David del Salmo 31:5 que Jesús citó justo antes de morir (Lu 23:46) —“En tus manos encomiendo mi espíritu”— significaban una invocación a Dios para confiarle la fuerza de vida. (Compárese con Hch 7:59.) No se requiere que haya una transmisión verdadera y literal de cierta fuerza desde este planeta a la presencia celestial de Dios. Tal como se decía que Dios ‘olía’ los aromas fragantes de los sacrificios animales (Gé 8:20, 21), aunque tal olor sin duda permanecía dentro de la atmósfera terrestre, así también Dios podía ‘recoger’, o aceptar como confiado a Él, el espíritu o fuerza de vida en un sentido figurado, es decir, sin ninguna transmisión literal de fuerza de vida desde la Tierra. (Job 34:14; Lu 23:46.) El que una persona encomiende su espíritu debe significar que deposita su esperanza en Dios para que Él le restaure en el futuro esa fuerza de vida por medio de una resurrección. (Compárese con Nú 16:22; 27:16; Job 12:10; Sl 104:29, 30.)
Inclinación mental dominante. Tanto rú·aj como pnéu·ma se utilizan para designar la fuerza que hace que una persona manifieste cierta actitud o emoción o que tome cierta acción o proceder. Aunque esa fuerza que está dentro de la persona es invisible, produce efectos que sí son visibles. Este uso de los términos hebreos y griegos traducidos por “espíritu”, términos relacionados básicamente con el aliento o aire en movimiento, guarda un paralelo considerable con algunas expresiones españolas. Decimos que una persona ‘se da aires’, manifiesta ‘un aire de suficiencia’ o que ‘está de mal aire’. Hablamos de ‘quebrantar el espíritu’ de alguien, en el sentido de desanimarle y descorazonarle. Al aplicar el concepto a un grupo de personas y a la fuerza que los mueve, podemos hablar del ‘espíritu que los motiva’ o referirnos al ‘espíritu violento de una chusma’. De manera metafórica decimos que ‘soplan en la nación vientos de cambio y revolución’. Con todas estas expresiones aludimos a la fuerza motivadora invisible que obra en las personas y las mueve a hablar y actuar.
De manera similar, leemos de la “amargura de espíritu” de Isaac y Rebeca como consecuencia de que Esaú se casara con mujeres hititas (Gé 26:34, 35), y la tristeza de espíritu que agobió a Acab y hasta le robó el apetito. (1Re 21:5.) Un “espíritu de celos” podía hacer que un hombre mirase a su esposa con sospecha, e incluso que formulara acusaciones de adulterio contra ella. (Nú 5:14, 30.)
El sentido básico de una fuerza que motiva e “impele” las acciones y el habla también se deduce de lo que se dijo de Josué, “un hombre en quien hay espíritu” (Nú 27:18), y de Caleb, que demostró un “espíritu diferente” del de la mayoría de los israelitas, que se habían desmoralizado por el mal informe de los diez espías. (Nú 14:24.) Elías era un hombre de mucho empuje y fuerza en su servicio celoso a Dios, y Eliseo, como su sucesor, solicitó tener dos partes del espíritu de Elías. (2Re 2:9, 15.) Juan el Bautista demostró tener el mismo empuje vigoroso y celo enérgico de Elías, por lo que causó un gran efecto en sus oyentes; por esta razón pudo decirse que actuó “con el espíritu y poder de Elías”. (Lu 1:17.) En cambio, la riqueza y sabiduría de Salomón tuvo un efecto tan abrumador e impresionante en la reina de Seba, que “resultó que no hubo más espíritu en ella”. (1Re 10:4, 5.) En este mismo sentido fundamental, el espíritu, o la fuerza motivadora, puede ser ‘excitado’ o ‘despertado’ (1Cr 5:26; Esd 1:1, 5; Ag 1:14; compárese con Ec 10:4), estar ‘agitado’ o ‘irritado’ (Gé 41:8; Da 2:1, 3; Hch 17:16), ‘calmado’ (Jue 8:3), ‘angustiado’, ‘desmayado’ (Job 7:11; Sl 142:2, 3; compárese con Jn 11:33; 13:21) y ser ‘revivido’ o ‘refrescado’ (Gé 45:27, 28; Isa 57:15, 16; 1Co 16:17, 18; 2Co 7:13; compárese con 2Co 2:13).


Mabefitoju

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Re: QUÉ ES EL ESPÍRITU

Mensaje  Mabefitoju el Jue Jun 14, 2012 11:31 am

OTROS SIGNIFICADOS DE ESPÍRITU

Corazón y espíritu.

Con frecuencia se relaciona al corazón con el espíritu. Como el corazón figurado tiene capacidad para pensar y motivar, y es el asiento de las emociones y los afectos (véase CORAZÓN), debe desempeñar un papel importante en el desarrollo del espíritu (la inclinación mental impelente) de la persona. Éxodo 35:21 establece un paralelo entre el corazón y el espíritu al decir: “Vinieron, todo aquel cuyo corazón lo impelió, y trajeron, todo aquel cuyo espíritu lo incitó, la contribución de Jehová para la obra de la tienda de reunión”. Por otro lado, cuando los cananeos se enteraron de las obras poderosas de Jehová a favor de Israel, ‘su corazón empezó a derretírseles y no se levantó espíritu en ninguno de ellos’, es decir, perdieron el impulso para pelear contra las fuerzas israelitas. (Jos 2:11; 5:1; compárese con Eze 21:7.) También se utilizan las expresiones ‘dolor de corazón y quebranto de espíritu’ (Isa 65:14) u otras similares. (Compárese con Sl 34:18; 143:4, 7; Pr 15:13.) Debido al influyente efecto que la fuerza motivadora de la persona tiene en la mente, Pablo aconseja: “Deben ser hechos nuevos en la fuerza que impulsa [forma de pnéu·ma] su mente, y deben vestirse de la nueva personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios en verdadera justicia y lealtad”. (Ef 4:23, 24.)

La necesidad vital de controlar el espíritu se recalca mucho en la Biblia. “Como una ciudad en que se ha hecho irrupción, que no tiene muro, es el hombre que no tiene freno para su espíritu.” (Pr 25:28.) Es posible que ante la provocación actúe como el estúpido que con impaciencia ‘deja salir todo su espíritu’, mientras que el sabio “lo mantiene calmado hasta lo último”. (Pr 29:11; compárese con 14:29, 30.) Moisés se dejó provocar de forma indebida cuando los israelitas “le amargaron el espíritu” en una ocasión, y “empezó a hablar imprudentemente con sus labios” para su propio perjuicio. (Sl 106:32, 33.) Así, “el que es tardo para la cólera es mejor que un hombre poderoso; y el que controla su espíritu, que el que toma una ciudad”. (Pr 16:32.) La humildad es esencial a este respecto (Pr 16:18, 19; Ec 7:8, 9), y el que es “humilde de espíritu se asirá de la gloria”. (Pr 29:23.) El conocimiento y el discernimiento mantienen a un hombre “sereno de espíritu”, con control de su lengua. (Pr 17:27; 15:4.) Jehová está “avaluando los espíritus” y juzga a los que no ‘se guardan respecto a su espíritu’. (Pr 16:2; Mal 2:14-16.)


El espíritu de un grupo de personas.

Así como un individuo puede mostrar cierto espíritu, un grupo de personas también puede manifestar cierto espíritu, una inclinación mental impelente. (Gál 6:18; 1Te 5:23.) La congregación cristiana tenía que estar unida en espíritu, reflejando el espíritu de su Cabeza, Cristo Jesús. (2Co 11:4; Flp 1:27; compárese con 2Co 12:18; Flp 2:19-21.)

Pablo hace un contraste entre el “espíritu del mundo”, y el espíritu de Dios. (1Co 2:12.) Bajo el control del adversario de Dios (1Jn 5:19), el mundo demuestra un espíritu de complacencia con los deseos de la carne caída, de egoísmo, que lleva a la enemistad con Dios. (Ef 2:1-3; Snt 4:5.) Como en el caso del Israel infiel, la motivación inmunda del sistema promueve fornicación, tanto física como espiritual, e idolatría. (Os 4:12, 13; 5:4; Zac 13:2; compárese con 2Co 7:1.)

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Re: QUÉ ES EL ESPÍRITU

Mensaje  Damián el Jue Jun 14, 2012 12:43 pm

¿Que pretendes Mabefitoju?

¿Que este foro se convierta en una "sucursal" del ATALAYA o DESPERTAR?....

Mejor deberías responder a las preguntas y posteos que has dejado pendientes en otros debates...

O, siendo sincero, CONFIEZA QUE NO TIENES RESPUESTAS.


saludos,
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Damián

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Re: QUÉ ES EL ESPÍRITU

Mensaje  ENOCH0323 el Jue Jun 14, 2012 4:21 pm

DAMIÁN COMO VA A RESPONDER Mabefitoju SI NO TIENE ARGUMENTOS PARA NADA Y MUCHO MENOS BASE BÍBLICAS YA QUE TODA SU BIBLIA ESTA MANIPULADA INCLUSO YO SE LO DEMOSTRÉ EN UN TEXTO QUE EL MISMO EXPUSO Y QUE CREES A EVADIÓ TOTALMENTE LA RESPUESTA BUENO COMO EN TODO....

INCLUSO EL SE CREE PROFETA Y NOS HA DADO UNA PROFECÍA LO ÚNICO QUE ME PREGUNTO QUE TIENE QUE VER LA ONU CON CON TODO ESTO???????????????....

1-GRITO SIMBÓLICO DE PAZ Y SEGURIDAD POR LOS PRINCIPALES GOBIERNOS
2-LA ONU DIRIGIRÁ A LOS PRINCIPALES GOBIERNOS PARA ELIMINAR A LAS GRANDES RELIGIONES FALSAS, EN ESPECIAL LAS QUE SE HACEN LLAMAR CRISTIANAS, Y LAS DESPOJARÁN DE SUS BIENES, ASÍ COMENZARÁ LA GRAN TRIBULACIÓN.
3-LA ONU ATACARÁ A LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ
4-JEHOVÁ POR MEDIO DE CRISTO DEFENDERÁ A SU PUEBLO Y TODO EL MUNDO LO VERÁ, ESTE SISTEMA DE COSAS, POLÍTICO, COMERCIAL Y ECONÓMICO SERÁ DESTRUIDO EN LA GUERRA DE ARMAGEDÓN.

DESPUES COMENZARÁ UN NUEVO MUNDO.


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Re: QUÉ ES EL ESPÍRITU

Mensaje  Damián el Jue Jun 14, 2012 5:02 pm

Mi estimado ENOCH0323:

Te cuento hace 132 años que están tratando de ATINARLE Shocked a alguna profesía....

Pero no lo LOGRAN affraid

Por otro lado, si no puede le estoy pidiendo que "sea sincero" - lo cual considero un IMPOSIBLE por los antecedentes de la SECTA No


Saludos,


Última edición por Damián el Vie Jun 15, 2012 11:58 am, editado 1 vez
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Re: QUÉ ES EL ESPÍRITU

Mensaje  Mabefitoju el Vie Jun 15, 2012 8:20 am

DEMUÉSTRALO CON TU BIBLIA!!!!!!!
QUIÉNES SON LOS APÓSTATAS http://catolicos.superforo.net/t184-catolicismo-y-reformaapostasia

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Re: QUÉ ES EL ESPÍRITU

Mensaje  Damián el Vie Jun 15, 2012 12:03 pm

Mabefitoju escribió:DEMUÉSTRALO CON TU BIBLIA!!!!!!!
QUIÉNES SON LOS APÓSTATAS http://catolicos.superforo.net/t184-catolicismo-y-reformaapostasia

Esta demostrado, y no con mi biblia sino con la manipulada y manoseada Biblia del Nuevo Mundo...

Y ve que biblica tu respuesta en el debate que indicas.

Mabefitoju escribió:[size=18]JAJAJAJA ESTOY ESPERANDO QUE CON TU BIBLIA ME DEMUESTRES QUE ESTAS ENSEÑANZAS SON INCORRECTAS

Eso si que es pura hipocresía jehovista.
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Damián

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Re: QUÉ ES EL ESPÍRITU

Mensaje  ENOCH0323 el Vie Jun 15, 2012 1:52 pm

¿Quién es el Espíritu Santo?




Pregunta: "¿Quién es el Espíritu Santo?"

Respuesta: Hay muchos conceptos erróneos sobre la identidad del Espíritu Santo. Algunos ven al Espíritu Santo como una fuerza mística. Otros entienden al Espíritu Santo, como el poder impersonal que Dios pone a disposición para los seguidores de Cristo. ¿Qué dice la Biblia acerca de la identidad del Espíritu Santo? Dicho de una manera sencilla, la Biblia dice que el Espíritu Santo es Dios. La Biblia también nos dice que el Espíritu Santo es una Persona, un Ser con una mente, emociones, y una voluntad.

El hecho de que el Espíritu Santo es Dios, es visto claramente en muchas partes de las Escrituras, incluyendo Hechos 5:3-4. En este versículo, Pedro confronta a Ananías por haber mentido al Espíritu Santo, y le dice que él “no había mentido a los hombres sino a Dios”. Es una clara declaración de que mentir al Espíritu Santo es mentir a Dios. También podemos saber que el Espíritu Santo es Dios, porque El posee los atributos o características de Dios. Por ejemplo, el hecho de que el Espíritu Santo es omnipresente, lo vemos en Salmos 139:7-8 “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás”. Luego, en 1ª Corintios 2:10 vemos la característica de la omnisciencia del Espíritu Santo. “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios”. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.”

Podemos conocer que el Espíritu Santo es en verdad una Persona, porque El posee una mente, emociones y una voluntad. El Espíritu Santo piensa y sabe (1ª Corintios 2:10). El Espíritu Santo puede ser afligido (Efesios 4:30) El Espíritu intercede por nosotros (Romanos 8:26-27). El Espíritu Santo hace decisiones de acuerdo con Su voluntad (1ª Corintios 12:7-11). El Espíritu Santo es Dios, la tercera “Persona” de la Trinidad. Como Dios, el Espíritu Santo puede funcionar verdaderamente como Consejero y Consolador, tal como lo prometió Jesús. (Juan 14:16, 26; 15:26).
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Re: QUÉ ES EL ESPÍRITU

Mensaje  Damián el Vie Jun 15, 2012 2:22 pm

Bueno, como parte de las falsas doctrinas enseñadas por los Testigos de jehova es que "DIOS NO ES TRINO" (un solo DIOS en TRES PERSONAS DISTINTAS), sería interesante que expliquen el siguiente pasaje Biblico:

Génesis 1.26-28 (Nuevo Mundo)
<Y Dios pasó a decir: “Hagamos [al] hombre a nuestra imagen según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción a los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra”. Y Dios procedió a crea al hombre a su imagen a la imagen de Dios lo creo; macho y hembra los creo. Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra”>

Es interesante, porque al negar que DIOS ESPÍRITU ES PERSONA, niegan la CREACIÓN DE DIOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE ÉL. Porque el hombre es PERSONA, no por si mismo, sino porque en el momento de la CREACIÓN, DIOS nos hizo semejantes a ÉL, diferenciandonos del resto de la CREACIÓN.

Pero ahora la pregunta a los Testigos de Jehova; ¿Pueden explicar porque DIOS HABLA EN PLURAL?, sin embargo, EL NARRADOR HABLA EN SINGULAR. ¿Que significa ese cambio?, es muy simple: ÉL no estaba solo, ESTABA LA PALABRA, por la cual TODO FUE HECHO, no un "segundo dios", "no un semidios" (como absurdamente trata de interpretar la versión del Nuevo Mundo); sino UN SOLO DIOS Hablando en PLURAL - cuando hizo PERSONA al hombre, confirmado por el NARRADOR (que fue INSPIRADO).

Es intresante como aún la versión manipulada del NUEVO MUNDO, tiene que seguir siendo modificada por los Testigos de Jehova, para poder soportar sus propias creencias. ¿Será por eso que inventaron el ATALAYA?, ¿Será por eso que Russell aseguraba que su "estudio es absolutamente indispensable para el creyente, para llegar al correcto entendimiento de la Escritura"? o sea ¿"sin Russell no hay salvación"?, ¿"Sin Russell no se comprende la Biblia"?... ¡¡¡PATETICO!!! affraid
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